domingo, 11 de marzo de 2012

¿Regreso? de Charles

Era un día de invierno, pero con la primavera a la vuelta de la esquina. Fayna paseaba de vuelta a casa, con ganas de llegar, tumbarse y descansar. 
Como cada día cuando regresaba del trabajo le echaba un vistazo al buzón... Sin suerte. Pero hoy al abrir la puerta de casa se encontró con un sobre, era raro pues todas las cartas llegan normalmente al buzón, ¿no?
Se apresuró a abrirla, le mataban las ganas de saber si por fin...

-¡¡¡CHARLESSS!!!- Gritó, exaltada, al ver en el remitente su nombre. Comenzó a leer:

" Querida Loreley, hoy te voy a llamar asi, ¿vale Fay? Pensarás que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te escribí, seguramente me querrás matar... Pero bueno, tengo la oportunidad de excusarme, ¡y no la voy a desaprovechar!
He tenido mucho trabajo, de aquí para allá, sin parar... La verdad es que me ha cundido. ¡Hasta chapurreo el catalán! Nunca lo soportaré, la verdad.
Pero en esta carta no quiero hablarte de lo que he hecho, de trabajo, o de idiomas. Quiero hablarte de ti. Loreley... No he dejado de pensar en ti ni un jodido segundo. Sí, se que ha pasado mucho tiempo y soy consciente de que esto te podrá importar una m.... Pero necesitaba decirtelo.
Te quiero, te sigo queriendo. En estos meses, no puedo mentirte, he conocido a varias mujeres. He salido a cenar con alguna de ellas, he charlado, he reído, lo he pasado bien... Pero ninguna tenía tus ojos. No ha pasado nada con ninguna, tu reflejo en la mirada de todas y cada una de esas mujeres era un lastre demasiado pesado... Pero no me arrepiento de autofrenarme por tenerte en mi cabeza a cada instante.
Yo no se lo que has hecho tú. Probablemente lo mismo, o no... 
Te echo mucho de menos. Por eso he vuelto... Estoy cerca, muy cerca. Pero en los próximos días sabrás algo más de mi, ¿de acuerdo?
He venido para quedarme, independientemente de tu decisión. Como ya te he dicho no se lo que ha pasado en tu vida en estos meses, si has conocido a alguien, si te has vuelto a enamorar, no lo sé... Sea como sea, lucharé para recuperarte. Para que todo esto vuelva a ser lo que un día fue. Para que ni tú ni yo nos volvamos a separar el uno del otro.

Loreley, te quiero."


Fayna se quedó blanca, ojiplática, como lo queráis llamar. Su corazón empezó a latir a mil por hora, no dejaba de leer la frase: "Estoy cerca, muy cerca". Tenía ansias locas por salir a la calle y no parar hasta encontrarle, pero se detuvo. Se calmó... Como si alguien le abrazara, como si alguien le susurrara al oído que estuviera tranquila, que él vendría. No había dejado de quererle, ni de esperarle. No habia conocido a ningún chico esos meses. Le pasaba lo mismo que a Charles, pero ella directamente "cerraba" sus puertas a cualquier voz masculina que intentase seducirla.
Se fue a dormir con la carta bajo el brazo. Al menos, tenía una parte de él con la que podría volver a compartir sus noches.

martes, 7 de febrero de 2012

Buenas noches

Probablemente no me parezco en nada al tipo que esperas sentada en la banqueta, bebiendo un martini doble con hielo, ¿me equivoco?. Estás buscando a alguien descarado, seguro de si mismo, que te hable de cosas interesantes, que te haga entender que de las 7 mujeres que están sentadas sin acompañante tú eres en la que él se ha fijado. Buscas ese hombre que te haga sentir como ningún otro en mucho tiempo, ¿11 meses, quizá? Pero eso es lo que buscas. Lo que tú quieres encontrar es algo totalmente distinto. Ni si quiera tú te has dado cuenta que no has apartado la mirada de las otras 5 mujeres que charlan con sus respectivas parejas. Agachas la mirada y le pegas un trago de desesperación a tu martini cada vez que una de ellas recibe una caricia, de esas que sabes que se dan todos los días a la misma, de esas que tanto anhelas. Tampoco caes en la cuenta de que te pides ese martini doble con hielo porque el hombre al que amas te conoció con una copa idéntica en la mano. Y no quieres apartarte de su recuerdo, no del todo.
Y, sobre todo, te resignas a pensar que no existe ese hombre que te haga sentir como él lo hacía. Porque cada sabado vienes y desechas todas las invitaciones porque ninguno encaja. Porque no es eso lo que buscas. Porque lo buscas a él. Buscas sus manos, su espalda, sus labios. Buscas levantarte cada mañana con el mismo y sabes que aqui no lo vas a encontrar.
Pero te acabas de percatar que sin moverte has dado en el clavo. Y que acabas de encontrar al hombre que no esperabas.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Culpas


Ya no recuerdo ni tu voz. ¿Será eso un buen o mal síntoma? ¿O será que el paso de los días me ha dado una palmadita en la espalda como diciendo: "No estabas equivocado"?
Lo que yo preciso está fuera del alcance de tus manos. Mis necesidades van más allá de tus curvas y tus ojos de claro iris. Tus metas y las mías difieren tanto que a veces se cruzan para alejarse aún más. Y tú no lo has querido ver, hasta ahora.
Esperé tanto, demasiado, para alejarme que eso dejó "abiertas" las puertas de la suposición y el libre otorgamiento de sentimientos ajenos. Y no, no me alegré por ello, ni lo buscaba. Nunca usé la mentira. No me hizo falta. Siempre fui claro y la única persona que no lo quiso ver fuiste tú. No te culpo, nadie es culpable por luchar.  Pero de lo que nunca hay que olvidarse es de que en todo esto éramos dos. Y que no sólo se trata de luchar, de querer, de insistir, de convencer. Es necesario comprender que, a veces, una mano no quiere entrelazar los dedos de otra. Que una boca no quiere rozar otros labios y que un corazón no quiere compañero de habitación... Y tú lo hiciste. Te cegaste en tu lucha olvidándote que la persona que querías se iba desvaneciando poco a poco, al mismo ritmo que se agotaba la paciencia. Y la paciena se agotó, se terminó.

Y ya me voy, porque en lo que he tardado en escribir esto se me ha olvidado, también, el color de tu iris..

sábado, 21 de enero de 2012

Certezas

Es cierto eso de que los mejores poemas de amor se escriben desde lejos, sin conocerlo o después de repudiarlo. 
Cierto como que los mejores paisajes se descubren con los ojos cerrados, a dos manos... O con los labios.
Verídico como que los mejores senderos se transitan por tu espalda sin poner un pie en tus lunares.
Verdades hay muchas. 
Como que el amor no tiene patrones. 
Ni es exclusivo. 
No tiene límites, pero tampoco es eterno. 
No nos enamoran unos ojos o un cuerpo ni, si quiera, una forma de ser... 
Ni, si quiera, SU forma de ser. 
Nos enamoramos cuando nos contagia. 
Cuando nos contagia valor. 
Cuando nos contagia alegría. 
Cuando nos contagia locura. 
Cuando nos olvidamos, incluso, de quienes somos por un instante. 

No dejamos de ser nosotros mismos por cualquiera.

Y es cierto, en muchas noches nos enamoramos momentáneamente y no nos damos cuenta. 
Pensamos que el amor surge más allá de la decimoquinta cita cuando no es así. Lo cierto es que somos, todos, más cobardes de lo que creemos... 
Porque tambien es verdad que no podemos ir enamorándonos de toda aquella persona que nos hace felices. 

Certezas hay unas cuantas. 

Que quiero, sin el te, es una de ellas.


domingo, 1 de enero de 2012

Balances


Llega fin de año y, con él, uno nuevo... Y nos encontramos con la misma historia de siempre: los balances.
Los balances son para aquellos que no saben con lo que quedarse, que sopesan la posibilidad de que los malos recuerdos pisoteen los increibles momentos del año. Los balances son para esos que para compensar una lágrima necesitan mil sonrisas.
También está esa célebre frase, tópico o refrán navideño que reza así: "Año nuevo, vida nueva"... ¿Sabes lo triste que es cambiar de vida cada 365 días? Mejórala o, al menos, inténtalo. No es necesario cambiar de vida, sino modificar la fuerza con la que luchas para alcanzar tus metas.
Déjate de propósitos, de: "este año será el mío".. ¡Los cojones! Deberían serlo todos, del 1 de enero a las 00:01 al 31 de diciembre a las 11:59.
Y es que yo, este año, seguiré siendo el mismo... Pero más fuerte.