martes, 10 de abril de 2012

Soy más de ti.


Yo no sirvo para estas cosas. Yo soy más de distancias cortas. De rozar tu piel, de coger tu mano.
Yo no soy de largas conversaciones al teléfono, soy más de paseos largos por la orilla del mar... Y aqui no tengo. Ni a la orilla ni a ti.
Yo no sirvo para echarte de menos más de un día. No sirvo para discutir y tener que resignarme a esperar para darte un puto abrazo y zanjar todo lo zanjable. Yo soy más de coger el coche y aparecer en la puerta de tu casa con un par de historias que consigan darme un poco de tregua para convencerte de que, aún sin ser perfecto, soy el indicado.
Yo no soy de viajar cada fin de semana para poder verte. A mi me gusta más volar contigo todas las santas noches sin necesidad de pasajes. Y las cursiladas, ya ves que tambien me van. Pero sólo a veces.
Y tambien sé que a lo mejor no sirvo para ti. Porque tú también eres de distancias cortas y de paseos en bici con la brisa del mar...
Pero a mi no me van las rendiciones, sino las motivaciones. Y tus ojos ganan por goleada a todos esos kilometros que golpean mi cerebro.
Porque yo soy más de ti...

martes, 27 de marzo de 2012

Finales


Lo que seremos no está relacionado con lo que fuimos... 
Las continuaciones de muchas historias tienen varios nombres: secuelas, precuelas, epílogos... Incluso hay historias que continuan protagonizando el prólogo.
Pero si no afrontas que una pelicula ha terminado, seguirás el resto de tu vida viendo créditos.

domingo, 11 de marzo de 2012

¿Regreso? de Charles

Era un día de invierno, pero con la primavera a la vuelta de la esquina. Fayna paseaba de vuelta a casa, con ganas de llegar, tumbarse y descansar. 
Como cada día cuando regresaba del trabajo le echaba un vistazo al buzón... Sin suerte. Pero hoy al abrir la puerta de casa se encontró con un sobre, era raro pues todas las cartas llegan normalmente al buzón, ¿no?
Se apresuró a abrirla, le mataban las ganas de saber si por fin...

-¡¡¡CHARLESSS!!!- Gritó, exaltada, al ver en el remitente su nombre. Comenzó a leer:

" Querida Loreley, hoy te voy a llamar asi, ¿vale Fay? Pensarás que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te escribí, seguramente me querrás matar... Pero bueno, tengo la oportunidad de excusarme, ¡y no la voy a desaprovechar!
He tenido mucho trabajo, de aquí para allá, sin parar... La verdad es que me ha cundido. ¡Hasta chapurreo el catalán! Nunca lo soportaré, la verdad.
Pero en esta carta no quiero hablarte de lo que he hecho, de trabajo, o de idiomas. Quiero hablarte de ti. Loreley... No he dejado de pensar en ti ni un jodido segundo. Sí, se que ha pasado mucho tiempo y soy consciente de que esto te podrá importar una m.... Pero necesitaba decirtelo.
Te quiero, te sigo queriendo. En estos meses, no puedo mentirte, he conocido a varias mujeres. He salido a cenar con alguna de ellas, he charlado, he reído, lo he pasado bien... Pero ninguna tenía tus ojos. No ha pasado nada con ninguna, tu reflejo en la mirada de todas y cada una de esas mujeres era un lastre demasiado pesado... Pero no me arrepiento de autofrenarme por tenerte en mi cabeza a cada instante.
Yo no se lo que has hecho tú. Probablemente lo mismo, o no... 
Te echo mucho de menos. Por eso he vuelto... Estoy cerca, muy cerca. Pero en los próximos días sabrás algo más de mi, ¿de acuerdo?
He venido para quedarme, independientemente de tu decisión. Como ya te he dicho no se lo que ha pasado en tu vida en estos meses, si has conocido a alguien, si te has vuelto a enamorar, no lo sé... Sea como sea, lucharé para recuperarte. Para que todo esto vuelva a ser lo que un día fue. Para que ni tú ni yo nos volvamos a separar el uno del otro.

Loreley, te quiero."


Fayna se quedó blanca, ojiplática, como lo queráis llamar. Su corazón empezó a latir a mil por hora, no dejaba de leer la frase: "Estoy cerca, muy cerca". Tenía ansias locas por salir a la calle y no parar hasta encontrarle, pero se detuvo. Se calmó... Como si alguien le abrazara, como si alguien le susurrara al oído que estuviera tranquila, que él vendría. No había dejado de quererle, ni de esperarle. No habia conocido a ningún chico esos meses. Le pasaba lo mismo que a Charles, pero ella directamente "cerraba" sus puertas a cualquier voz masculina que intentase seducirla.
Se fue a dormir con la carta bajo el brazo. Al menos, tenía una parte de él con la que podría volver a compartir sus noches.

martes, 7 de febrero de 2012

Buenas noches

Probablemente no me parezco en nada al tipo que esperas sentada en la banqueta, bebiendo un martini doble con hielo, ¿me equivoco?. Estás buscando a alguien descarado, seguro de si mismo, que te hable de cosas interesantes, que te haga entender que de las 7 mujeres que están sentadas sin acompañante tú eres en la que él se ha fijado. Buscas ese hombre que te haga sentir como ningún otro en mucho tiempo, ¿11 meses, quizá? Pero eso es lo que buscas. Lo que tú quieres encontrar es algo totalmente distinto. Ni si quiera tú te has dado cuenta que no has apartado la mirada de las otras 5 mujeres que charlan con sus respectivas parejas. Agachas la mirada y le pegas un trago de desesperación a tu martini cada vez que una de ellas recibe una caricia, de esas que sabes que se dan todos los días a la misma, de esas que tanto anhelas. Tampoco caes en la cuenta de que te pides ese martini doble con hielo porque el hombre al que amas te conoció con una copa idéntica en la mano. Y no quieres apartarte de su recuerdo, no del todo.
Y, sobre todo, te resignas a pensar que no existe ese hombre que te haga sentir como él lo hacía. Porque cada sabado vienes y desechas todas las invitaciones porque ninguno encaja. Porque no es eso lo que buscas. Porque lo buscas a él. Buscas sus manos, su espalda, sus labios. Buscas levantarte cada mañana con el mismo y sabes que aqui no lo vas a encontrar.
Pero te acabas de percatar que sin moverte has dado en el clavo. Y que acabas de encontrar al hombre que no esperabas.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Culpas


Ya no recuerdo ni tu voz. ¿Será eso un buen o mal síntoma? ¿O será que el paso de los días me ha dado una palmadita en la espalda como diciendo: "No estabas equivocado"?
Lo que yo preciso está fuera del alcance de tus manos. Mis necesidades van más allá de tus curvas y tus ojos de claro iris. Tus metas y las mías difieren tanto que a veces se cruzan para alejarse aún más. Y tú no lo has querido ver, hasta ahora.
Esperé tanto, demasiado, para alejarme que eso dejó "abiertas" las puertas de la suposición y el libre otorgamiento de sentimientos ajenos. Y no, no me alegré por ello, ni lo buscaba. Nunca usé la mentira. No me hizo falta. Siempre fui claro y la única persona que no lo quiso ver fuiste tú. No te culpo, nadie es culpable por luchar.  Pero de lo que nunca hay que olvidarse es de que en todo esto éramos dos. Y que no sólo se trata de luchar, de querer, de insistir, de convencer. Es necesario comprender que, a veces, una mano no quiere entrelazar los dedos de otra. Que una boca no quiere rozar otros labios y que un corazón no quiere compañero de habitación... Y tú lo hiciste. Te cegaste en tu lucha olvidándote que la persona que querías se iba desvaneciando poco a poco, al mismo ritmo que se agotaba la paciencia. Y la paciena se agotó, se terminó.

Y ya me voy, porque en lo que he tardado en escribir esto se me ha olvidado, también, el color de tu iris..