viernes, 11 de mayo de 2012
Eau Rouge.
Y de eso se trata, de frenar. De no ir a lo loco. De coger bien el vértice y acelarar a la salida de la curva. De meter el morro en el momento preciso y no pasarse de frenada. De pillar el rebufo y hacer la trazada perfecta. Como cuando enfrentas Eau Rouge y terminas desembocando en El Raidillón
Utopía
Era una utopía seguir viviendo atado a una promesa, a un sueño, a una esperanza..
Romper mis ataduras, volver a ser yo mismo, recuperar lo que perdí, pedir perdón por cada error que cometí y corregirme.
Madurar, crecer y seguir aprendiendo.
Es un utopía amar sin fundamento.
Luna
Y sentir de nuevo el latido de tu corazón golpeando con pasión los pilares de mi vida. Anclado al sentimiento tan puro y simple que hemos creado única y exclusivamente para los dos. Sumidos en la realidad de un sueño que se alimenta de tus labios y que se guia como puede por tu hermosa figura. Y deja tus ojos para mí, que de ellos me lleno.
Mengua y méceme en tus brazos, Luna.
Ni tanto, ni..
No fuiste ni tan buena, ni tan colosal... No fuiste tan increíble, ni si quiera tan hermosa. "Únicamente" fuiste importante.
Ni sufrí ni reí tanto como pareció. No fui ni tan triste ni tan feliz como creí. No acerté más veces de las que metí la pata. Fui persona.
Fuiste importante porque conseguiste de mí lo mejor y lo peor, ponerme a prueba. Me ayudaste a crecer, a no creer. Pero fue más importante aún, tu marcha. Crecí mucho más. Porque recuperé gran parte de lo que habia perdido, de mi esencia...
No fui ni mejor, ni peor que tú. Ni me equivoqué más veces que tú. Ni si quiera hice mejor las cosas comparado contigo. Fui yo, contigo fui yo. Con los demás un completo desconocido. Acabé, incluso, echandome de menos.
¡Y todo esto es genial!
Todo ese camino transcurrido me ha llevado hasta aquí. A tener momentos de júbilo incoherente. Noches de desdén intenso... Me ha llevado a ser más persona. No sé si mejor o peor.
Llegaste para enseñarme y te fuiste para enseñarme aún más.
martes, 17 de abril de 2012
Tú
-Tú, me ves después de todo este tiempo y solamente te sale decir "tú". Está bien, dame un abrazo, tú.- Bromeó Charles abrazándola con firmeza.-Te he echado tanto de menos...-Le susurró.
-Y yo a ti, Charles. Vivía cada noche esperando alguna señal, algún atisbo... Y por fin te tengo aquí. No quepo en mí de alegría, Charles...-Dijo Fayna, con una lágrima derramándose lentamente por su mejilla.
-Ven, Fay, quiero que te sientes, debo decirte algo...-Le señaló el sofá, le pasó su brazo por encima y apoyó el rostro delicado de Fayna en su pecho.-Estoy cansado de todo esto, de idas y venidas, de despedidas y reencuentros. Estoy cansado de nuestros miedos, de nuestras inseguridades. De ponerle la pausa a esto cada vez que uno de los dos tiene o debe marcharse. Y me da igual la razón de las partidas, simplemente quiero que no vuelvan más, que sean ellas las que se vayan para siempre de nuestras vidas. Fayna, esté donde esté, cambio mis horas de sueño por velar los tuyos-Aseveró.
Fayna tenía un tráfico de lágrimas horrible por sus mejillas. No podía articular palabra. De un modo u otro era lo que ella quería. Lo que, también, ella pensaba. Charles le había dado un portazo a todos esos miedos que les impedían estabilizar todo el amor que sentían el uno por el otro.
Y antes de emprender el camino al dormitorio y dar por finalizado un largo y emocionante día... Sin que ninguno de los dos pronunciara palabra se adivinó algo...
"Voy a estar contigo todas las noches del resto de mi vida"
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