martes, 16 de julio de 2013

Paréntesis

"Al final no me veo tan mal en el espejo. Un par de kilos más de los deseados, una sonrisa con complejos pero sin censuras y unas cuantas monedas en el bolsillo que me sirven para compartir cervezas y lo que no son cervezas. En los bolsillos que no son de tela tengo más ganas que posibilidades y menos tiempo del necesario para olvidar(te) de una vez que el mar solo hunde barcos y que las distancias no nos estropea tanto como nuestras meteduras de pata a dos centimetros el uno del otro. 

Me quedo con todo el tiempo que pierden los demás mirando que hora es y cuanto falta para salir del trabajo. Lo aprovecho para seguir queriendo(me) más. 

En cuanto a ti, te veo como siempre. Lejos. Tan escasa de ilusión como mi ambición de tenerte de nuevo en mis (a)brazos."

Y mientras el de al lado se tomaba un paréntesis para descansar a mi se me ocurrió pensar que eso fuiste tú. Algo tan simple y que a la vez lo modifica todo; Un puto paréntesis en mi desdicha. Como una aclaración a mi seguridad de (NO)estar solo. De tener(los) a ellos.

martes, 9 de julio de 2013

Guerras

Ya sabes que en la guerra de los puedo y los quiero nunca me gusta tomar parte. Que en muchas batallas no quiero por poder y en otras tantas no puedo por querer(te) demasiado. No me gusta recargar mi escopeta de los ojalá ni ponerme el chaleco contra tus "ya se verá", no me gusta lanzarte granadas de promesas incumplidas que te amputen las alas impidiéndote volar cuando yo ya no sirva para sanarte las heridas que te provoca la metralla de mis estupideces.
No puedo proporcionarte abastecimiento eterno ni calor todas las noches mientras bombardean nuestro techo los miedos del que pasará. No puedo asegurarte un bunker ideal para protegerte de mi mal humor y de mi pánico a que me dejes en tierra cuando decidas abandonar este pais que es solo nuestro y que solo nosotros destrozamos a base de errores más parecidos a los drones militares que a simples tropiezos contra nuestras piedras preferidas que somos, de nuevo, nosotros mismos.
Y no puedo bajar la guardia ni cesar en el empeño de ganarle el pulso al tiempo y hacerte feliz antes que él, porque él tiene días, tiene meses, tiene años que pueden ganar muchas batallas, pero yo te tengo a ti. Tengo tu cintura, tu sonrisa y tus ojos color champagne que son la recompensa de la victoria. Porque todas esas contiendas las gano yo cada noche junto a ti.

martes, 25 de junio de 2013

Volvamos

Que triste es hipotecar hoy en dia nuestras noches al sonido de un móvil y no al de un timbre. Que duro es leer cartas sobre un formato duro que no puedes arrugar y tirar a la papelera cuando lo que te digan te reviente el pecho. Que fácil decir adiós estando separados por tantos kilómetros...
Que jodido es recuperar viejas modas a la hora de vestir y no para enamorar, que desperdicio olvidarnos de la magia de esperar cada noche un grito que se cuele por tu ventana...
Que mala costumbre usar ramos solo para recordar a los que ya no están y no para los que quieres que se queden el resto de tu vida. Que fea manía de apartar lo bueno por lo bonito, lo fiel por lo fugaz, lo perenne por lo caduco...
Que pena no poder volver atrás para conquistarte de nuevo, de la misma manera, con la misma estrategia que no era otra que hacerte recordar cada mañana que eras la reina que necesitaba mi monarquía...

martes, 18 de junio de 2013

Cartas

"Sé que no podría convencerte de que te quedes a mi lado, no sirvo para venderme. Sé vender zapatillas, me gusta vender zapatillas. Pero no me gusta venderme a mi. Se me da mal vender algo que sé que tiene desperfectos y que tarde o temprano puede fallar. Se me nota en la cara cuando hablo sobre algo que no tiene visos de ser lo ideal. Quizá sea porque no soy el chico modelo que todas buscan. Ni músculos, ni estudios ni cartera llena. Más allá de lo material, lo del fondo me preocupa más. Las inseguridades de no ser capaz de cualquier cosa que tenga que ver con tu puta sonrisa, con tu jodida felicidad. Y me achanto yo mismo. Yo solito. Como el imbécil que se tropieza con sus pies cuando sale corriendo. 

Ese soy yo. El estúpido que sería feliz con mirarte a los ojos 5 minutos al día a golpe de volante y carretera en lugar de alas y cielo..."

Y ahi es cuando te das cuenta de que hay cartas que no debe ser enviadas.. Que por el bien de los dos deben quedarse guardadas en un cajón del que no puedan salir jamás. Cartas de las cuales solo pueden leerse fragmentos para no reventar en mil pedazos el pecho del que la lee.

Es ahi cuando todo empieza a tener sentido... Y yo a perderlo.

Ambiciones

Mis ambiciones hoy por hoy no pueden medirse por euros, ni por metros cuadrados, ni por centimetros de melena bajo mis sábanas. Mi única ambición hoy por hoy es la de fotografiar al del espejo y ser mejor de lo que era ayer. No más guapo, no más rico, no más afortunado. Mejor. No sé si me explico.
Ser mejor desde que saco un pie del colchón donde forjo mis sueños hasta que lo vuelvo a introducir después de haberlos cumplido.
La mejor forma de conseguir los sueños es ir poniéndote metas fácilmente alcanzables cada día. Sí. Sonreir más, y mejor. Hacer reir más, y mejor. Ayudar más, y mejor. Si te pones un gran objetivo y te olvidas de los pasos que ir cumpliendo cada día te desmotivarás al empezar y seguir en el mismo sitio. Mi ambición no se trata de competir con el de al lado, sino de competir con el que tengo dentro.
Y creo que es la mejor forma de crecer. ¿Cómo vas a luchar y compararte con alguien que no ha dado los pasos que has dado tú? Sería injusto. Para ti y para el otro individuo. Lucha contigo mismo, sé mejor persona, mejor amigo, mejor hermano, mejor de lo que eras ayer.. En todo.
Pero si algún día tienes que dar un paso atrás para aprender un poco más, no tengas miedo. Es bueno corregirse a uno mismo.
Y ya, no tengo más ambiciones. Llámenme conformista, aburrido o cualquier otro adjetivo que a ustedes les apetezca pero, como sé que ninguna otra persona podría llevar mi vida como la llevo yo, esta es la ambición más grande que podré tener toda la vida.