martes, 3 de septiembre de 2013

Matemáticas

Nunca supe restar tu ausencia a mis ganas de volver a verte. Y acabé echando cuentas con la madrugada por las cervezas que comenzó a deberme.
Aprendí a multiplicar los casi dos mil defectos que no tenías para paliar cada noche las ansias de sumar mis manos a tu cintura y creer que habia despejado la incógnita de tu vestido.
Intenté dividir tu belleza para no aumentar mi desasosiego cada mañana al (no)verte despertar. Esgrimí tropecientas razones para que te quedaras en mi lado de la cama, sin que yo me fuera de ahí.
Comenzaba a entender tus días de álgebra que únicamente lograban que me enamorase cada día más de ti.
Pero entendí que uno más uno siempre dará dos, salvo que esos dos seámos tú y yo. El propio tiempo me enseñó que él también pasa y se va restando (o sumando) a si mismo sin necesidad de calculadoras.
Y tú te encargaste de hacerme recordar que siempre necesitaré tu dos manos para resolver los problemas matemáticos que se me presentan cuando guardo tantos besos para ti.

domingo, 4 de agosto de 2013

El Mundo

El mundo se vuelve loco y pierde el sentido a la par que se descubren mil tratamientos para que algunos piensen que es mejor mantener la cordura durante toda su vida.

El mundo se llena de valientes que juegan a ser el malo de la película y que, de esa manera, ellas lo dejen todo. Incluso a ellas mismas, por un par de caricias mal dadas.

El mundo se repleta de corazones rotos y prejuicios hacia el resto de personas para intentar esconder bajo sus escombros los fracasos cosechados.

El mundo se resguarda tras unos aparatos que ya no son tan fríos como los corazones de sus dueños, que prefieren escribir dos palabras en un teclado que dar dos pasos y apretar un timbre. Que prefieren hablar por una ventana iluminada a escalar hasta una a oscuras.

El mundo pierde demasiado tiempo mirando la hora en el móvil, calculando la batería restante en vez de gastar todas las fuerzas en luchar por querer mejor a quien les abraza debajo del edredón.

El mundo saca fotos a sus almuerzos pero no se alimentan.

El mundo malgasta electricidad y se olvida que allí donde las farolas no alumbran se ven mejor las estrellas que un día se fueron para hacer nuestras noches más bonitas.

Y ya no se cuentan, ya no se mira al cielo y se escucha un: "Mira nené, la estrella que más brilla es el abuelo que nos está mirando."

lunes, 22 de julio de 2013

MNM

Que mi cámara capte una sonrisa cuando enfoca a la letra tatuada de mi madre en mi piel es fiel reflejo de lo que aun provoca cuando se piensa en ella. Como alguien tan pequeño como yo ha podido heredar la grandeza de alguien que habiendose ido hace casi 10 años sigue estando más presente incluso que aquellos que todavia pegan coletazos en esta vida. Como puedo sentir yo, un ser diminuto, tanto orgullo al ser el hijo de una mujer que luchó incansablemente hasta el último día de su vida por darle lo mejor a los suyos, incluso con las fuerzas bajo mínimos. 
Y apuesto todo lo que tengo, y no lo pierdo, a que alguien en algun lugar  ha intentado, sin éxito, parecerse a ella por un mísero segundo. Sólo para sentir el amor de unos hijos que le deben todo.

martes, 16 de julio de 2013

Paréntesis

"Al final no me veo tan mal en el espejo. Un par de kilos más de los deseados, una sonrisa con complejos pero sin censuras y unas cuantas monedas en el bolsillo que me sirven para compartir cervezas y lo que no son cervezas. En los bolsillos que no son de tela tengo más ganas que posibilidades y menos tiempo del necesario para olvidar(te) de una vez que el mar solo hunde barcos y que las distancias no nos estropea tanto como nuestras meteduras de pata a dos centimetros el uno del otro. 

Me quedo con todo el tiempo que pierden los demás mirando que hora es y cuanto falta para salir del trabajo. Lo aprovecho para seguir queriendo(me) más. 

En cuanto a ti, te veo como siempre. Lejos. Tan escasa de ilusión como mi ambición de tenerte de nuevo en mis (a)brazos."

Y mientras el de al lado se tomaba un paréntesis para descansar a mi se me ocurrió pensar que eso fuiste tú. Algo tan simple y que a la vez lo modifica todo; Un puto paréntesis en mi desdicha. Como una aclaración a mi seguridad de (NO)estar solo. De tener(los) a ellos.

martes, 9 de julio de 2013

Guerras

Ya sabes que en la guerra de los puedo y los quiero nunca me gusta tomar parte. Que en muchas batallas no quiero por poder y en otras tantas no puedo por querer(te) demasiado. No me gusta recargar mi escopeta de los ojalá ni ponerme el chaleco contra tus "ya se verá", no me gusta lanzarte granadas de promesas incumplidas que te amputen las alas impidiéndote volar cuando yo ya no sirva para sanarte las heridas que te provoca la metralla de mis estupideces.
No puedo proporcionarte abastecimiento eterno ni calor todas las noches mientras bombardean nuestro techo los miedos del que pasará. No puedo asegurarte un bunker ideal para protegerte de mi mal humor y de mi pánico a que me dejes en tierra cuando decidas abandonar este pais que es solo nuestro y que solo nosotros destrozamos a base de errores más parecidos a los drones militares que a simples tropiezos contra nuestras piedras preferidas que somos, de nuevo, nosotros mismos.
Y no puedo bajar la guardia ni cesar en el empeño de ganarle el pulso al tiempo y hacerte feliz antes que él, porque él tiene días, tiene meses, tiene años que pueden ganar muchas batallas, pero yo te tengo a ti. Tengo tu cintura, tu sonrisa y tus ojos color champagne que son la recompensa de la victoria. Porque todas esas contiendas las gano yo cada noche junto a ti.