miércoles, 9 de octubre de 2013

Otoño sin ti.

Hoy huele a cerrado, huele a abrigo desahuciado, a otoño mojado. 
Hoy huele a recibir el invierno sin ti, y es un olor tan profundo y está tan impregnado en mis sábanas que cualquier perfume que pase por ellas se esfumará con la misma rapidez que pronuncio un "ya no pienso en ti".
Hoy huele a platónico, huele a guión de cine mal hecho en una fria tarde de febrero. Huele a noches asomado al balcón escuchando el "run, run" de los coches, pensando si alguna vez me bastaría con tener uno de esos para rescatarte. Y rescatarme.
Y mañana olerá igual, de nuevo. Olerá a ti. A un invierno cerrado a cal y canto en mi memoria con un aroma a primavera que nunca llegó.

martes, 10 de septiembre de 2013

Verte

Tu dedo paseándose por mi espalda, tu boca mordiendo mi almohada, tus labios bebiendo de mi taza. Tu pelo empapando mi suelo, mi toalla secando tus curvas y yo en disposición de ladrar...
Tus revolcones para poder dormir, tus ansias de recuperar lo que te robaba durante las madrugadas con la simple excusa de ser yo quien te arropara el frio...
Tus ojos adormilados, una rosa amarilla a tu lado y dos croasanes recien horneados para comenzar tu día...
Una autopista, 30kms, una radio que suena pero no se escucha, canciones que taladran nuestros pechos y un aeropuerto que funciona a las mil maravillas. Como un reloj suizo que marcan los minutos que llevo ya sin verte. Y el calendario se va quedando sin hojas que me den la oportunidad de marcar en rojo el dia en el que vuelva a verte, aunque sea de lejos y en silencio.
Verte, al fin y al cabo. Porque, tenerte, te sigo teniendo clavada en mi almohada cada maldita madrugada...

martes, 3 de septiembre de 2013

Matemáticas

Nunca supe restar tu ausencia a mis ganas de volver a verte. Y acabé echando cuentas con la madrugada por las cervezas que comenzó a deberme.
Aprendí a multiplicar los casi dos mil defectos que no tenías para paliar cada noche las ansias de sumar mis manos a tu cintura y creer que habia despejado la incógnita de tu vestido.
Intenté dividir tu belleza para no aumentar mi desasosiego cada mañana al (no)verte despertar. Esgrimí tropecientas razones para que te quedaras en mi lado de la cama, sin que yo me fuera de ahí.
Comenzaba a entender tus días de álgebra que únicamente lograban que me enamorase cada día más de ti.
Pero entendí que uno más uno siempre dará dos, salvo que esos dos seámos tú y yo. El propio tiempo me enseñó que él también pasa y se va restando (o sumando) a si mismo sin necesidad de calculadoras.
Y tú te encargaste de hacerme recordar que siempre necesitaré tu dos manos para resolver los problemas matemáticos que se me presentan cuando guardo tantos besos para ti.

domingo, 4 de agosto de 2013

El Mundo

El mundo se vuelve loco y pierde el sentido a la par que se descubren mil tratamientos para que algunos piensen que es mejor mantener la cordura durante toda su vida.

El mundo se llena de valientes que juegan a ser el malo de la película y que, de esa manera, ellas lo dejen todo. Incluso a ellas mismas, por un par de caricias mal dadas.

El mundo se repleta de corazones rotos y prejuicios hacia el resto de personas para intentar esconder bajo sus escombros los fracasos cosechados.

El mundo se resguarda tras unos aparatos que ya no son tan fríos como los corazones de sus dueños, que prefieren escribir dos palabras en un teclado que dar dos pasos y apretar un timbre. Que prefieren hablar por una ventana iluminada a escalar hasta una a oscuras.

El mundo pierde demasiado tiempo mirando la hora en el móvil, calculando la batería restante en vez de gastar todas las fuerzas en luchar por querer mejor a quien les abraza debajo del edredón.

El mundo saca fotos a sus almuerzos pero no se alimentan.

El mundo malgasta electricidad y se olvida que allí donde las farolas no alumbran se ven mejor las estrellas que un día se fueron para hacer nuestras noches más bonitas.

Y ya no se cuentan, ya no se mira al cielo y se escucha un: "Mira nené, la estrella que más brilla es el abuelo que nos está mirando."

lunes, 22 de julio de 2013

MNM

Que mi cámara capte una sonrisa cuando enfoca a la letra tatuada de mi madre en mi piel es fiel reflejo de lo que aun provoca cuando se piensa en ella. Como alguien tan pequeño como yo ha podido heredar la grandeza de alguien que habiendose ido hace casi 10 años sigue estando más presente incluso que aquellos que todavia pegan coletazos en esta vida. Como puedo sentir yo, un ser diminuto, tanto orgullo al ser el hijo de una mujer que luchó incansablemente hasta el último día de su vida por darle lo mejor a los suyos, incluso con las fuerzas bajo mínimos. 
Y apuesto todo lo que tengo, y no lo pierdo, a que alguien en algun lugar  ha intentado, sin éxito, parecerse a ella por un mísero segundo. Sólo para sentir el amor de unos hijos que le deben todo.