miércoles, 6 de noviembre de 2013

Potencial

Hay tantos amores potenciales como estaciones de metro en esta puta ciudad. 
Amores potenciales, de esas con las que te ves en la cama con ropa y sin ella, sobre todo sin ella.
Tan potenciales como subreales; "No sería capaz ni de mirarme a los ojos", sueles pensar. Y el 99% de las veces aciertas.
Amores potenciales a los que te gustaria poner otra cabellera y otros ojos, cambiarla totalmente, vamos. Porque la que coincide contigo en ese vagón no es la que tú quieres que lo haga. Porque ella no viaja por frias vías de metal. Las suyas guardan más calor.
Potenciales como las opciones de volar de aqui. Porque quedarte aqui y que vengan a por ti nunca ha sido una posibilidad, tú nunca esperas. Saltas sin fijarte si la piscina tiene agua, y te la pegas.
Y en esas estoy. En saber que es más adecuado. Buscando la manera de no ser tan gilipollas sin ti, que no contigo. Porque contigo lo sigo siendo.
Y lo sangrante es no poder encontrar la forma de parar. De parar de quererte, me refiero.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Madrid

Dije que tendria Madrid a mis pies. Y aqui me ves, corriendo por su espalda. Dije que mi casi metro setenta seria capaz de empequeñecer los rascacielos donde laboran las personas más infelices de la ciudad.
Admito que la lejanía del mar no me ha vuelto más dulce, y que el fuego de mi corazón no se ha solidificado a pesar de permanecer tanto tiempo sin remojarme en la lava de los corazones que andan por allí.
Mantengo mi odio desmedido a una ciudad que me sigue brindando cada noche una dosis de salsa agridulce a una vida mia que apenas está en fase de elaboración.
Aumenta mi odio hacia los aeropuertos con la misma rapidez con la que vuelvo a pisarlos, porque siempre despiden. Los reencuentros duran 7 dias y las despedidas todo el tiempo que tarde en volver a verte...
Estoy harto de pisar andenes con sabor a metal que me hacen recordar lo duras que son las caidas si no estás tú en mi cama cada noche. Lo duro que es, en definitiva, estar sin ti.
Aunque, y de a poco, te das la vuelta y aparezco por tu espalda para cobrarte abrazos pendientes.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Otoño sin ti.

Hoy huele a cerrado, huele a abrigo desahuciado, a otoño mojado. 
Hoy huele a recibir el invierno sin ti, y es un olor tan profundo y está tan impregnado en mis sábanas que cualquier perfume que pase por ellas se esfumará con la misma rapidez que pronuncio un "ya no pienso en ti".
Hoy huele a platónico, huele a guión de cine mal hecho en una fria tarde de febrero. Huele a noches asomado al balcón escuchando el "run, run" de los coches, pensando si alguna vez me bastaría con tener uno de esos para rescatarte. Y rescatarme.
Y mañana olerá igual, de nuevo. Olerá a ti. A un invierno cerrado a cal y canto en mi memoria con un aroma a primavera que nunca llegó.

martes, 10 de septiembre de 2013

Verte

Tu dedo paseándose por mi espalda, tu boca mordiendo mi almohada, tus labios bebiendo de mi taza. Tu pelo empapando mi suelo, mi toalla secando tus curvas y yo en disposición de ladrar...
Tus revolcones para poder dormir, tus ansias de recuperar lo que te robaba durante las madrugadas con la simple excusa de ser yo quien te arropara el frio...
Tus ojos adormilados, una rosa amarilla a tu lado y dos croasanes recien horneados para comenzar tu día...
Una autopista, 30kms, una radio que suena pero no se escucha, canciones que taladran nuestros pechos y un aeropuerto que funciona a las mil maravillas. Como un reloj suizo que marcan los minutos que llevo ya sin verte. Y el calendario se va quedando sin hojas que me den la oportunidad de marcar en rojo el dia en el que vuelva a verte, aunque sea de lejos y en silencio.
Verte, al fin y al cabo. Porque, tenerte, te sigo teniendo clavada en mi almohada cada maldita madrugada...

martes, 3 de septiembre de 2013

Matemáticas

Nunca supe restar tu ausencia a mis ganas de volver a verte. Y acabé echando cuentas con la madrugada por las cervezas que comenzó a deberme.
Aprendí a multiplicar los casi dos mil defectos que no tenías para paliar cada noche las ansias de sumar mis manos a tu cintura y creer que habia despejado la incógnita de tu vestido.
Intenté dividir tu belleza para no aumentar mi desasosiego cada mañana al (no)verte despertar. Esgrimí tropecientas razones para que te quedaras en mi lado de la cama, sin que yo me fuera de ahí.
Comenzaba a entender tus días de álgebra que únicamente lograban que me enamorase cada día más de ti.
Pero entendí que uno más uno siempre dará dos, salvo que esos dos seámos tú y yo. El propio tiempo me enseñó que él también pasa y se va restando (o sumando) a si mismo sin necesidad de calculadoras.
Y tú te encargaste de hacerme recordar que siempre necesitaré tu dos manos para resolver los problemas matemáticos que se me presentan cuando guardo tantos besos para ti.