miércoles, 15 de octubre de 2014

Madrid

Madrid nunca muere cuando cae la noche, incluso me cuesta creer que duerma. Es imposible conciliar el sueño con tanto bullicio a nuestro alrededor. 

Ni con tanto silencio lleno de historias. 

Como la de ese taxista que trabaja 18 horas diarias para que sus niñas vayan a la escuela, o la de esa madre que se tira otras tantas en un albergue dando cobijo a los que no tienen un techo. 

Sé que muchos les llaman "los más necesitados", pero yo no los veo asi. Te aseguro que ellos encuentran la felicidad mucho más rápido que nosotros. 

Madrid es incapaz de descansar y se encarga de que nosotros también estemos alerta, para crecer, para aprender. 


Para querernos.  


Para encontrarnos. 


Yo hoy tampoco he sido capaz de dormir, y la entiendo. La comprendo. 

Quizá porque me voy. 

Quizá porque Madrid me parece más bonita cuando la abandono. 

martes, 14 de octubre de 2014

Me vale

Me vale quererte en silencio,
sin alardear de albergar,
aqui dentro,
este sentimiento que tiene tu sonrisa por firma.

Me vale con que me dejes respirarte,
en la nuca,
o más abajo.
Y que me dejes jugar a oscuras
con tus desniveles.

Me valen tus tópicos sobre los hombres,
tan básicos,
tan planos,
tan escasos.

(Hablo de nosotros, chicos)

Todo lo que tenga que ver
con tu puta existencia.

Con tu maldita manía
de enamorarme sin querer,
o queriendo(me).
Para verme de rodillas suplicarte.

(Por aquello de los tópicos)

Me vales por todas esas noches,
las que pasé en el balcón,
mirando como fumaban otras
esperando que tocaras el timbre
y me rompieras los huesos.

Me vales.

Por todo el tiempo que no te busqué.

domingo, 12 de octubre de 2014

L/M

Dile a Madrid que me cuide el otoño,
que habrá hojas de sobra por el suelo
para cubrirlo del frío
y que no le empape la lluvia.


Dile a Lanzarote que guarde el verano,
y que me preste un tarro de sol
para cuando las nubes no me dejen verlo.
Por eso de no olvidarme de él, 
y por probar, de nuevo, 
lo amargo del masoquismo.


Dile a octubre que no traiga recuerdos,
que se quede su nostalgia,
sus bohemios amaneceres,
pero que no se lleve el eco de su voz.

Que no borre el número dieciséis de su calendario,
que aunque me faltes,
siempre supiste quedarte.


Dile al invierno que tarde en llegar,
que esta vez,
en mi navidad,
no nevará.

Dile al número quince que no me abra el portal,
que no subiré a su cuarto piso,
que detrás de la séptima puerta
ya no se esconde ningún tesoro.


Dile a Lanzarote que pronto volveré a bailar,
aunque no sepa,
aunque le pise los pies al mar,
aunque no siga el compás.

Dile que pronto,
muy pronto,
volveré a empaparme de sal.



lunes, 29 de septiembre de 2014

Si quieres

Si quieres me comporto como los demás
y te doy razones para irte de aqui,
por patas,
y que no vuelvas jamás. 

Si quieres te canto al oído,
que susurrando 
no se notan los miedos. 

Si quieres te acaricio la espalda 
mientras muero por escapar
e ir a visitar otras faldas. 

Si quieres me comporto como los demás,
y dejo que ellos hablen por mi.
Para que todo sea bueno
y nada pueda hacerte dudar. 


O si quieres, sigo fiel a mi mismo,
a esta estupidez tan profunda
que me lleva a creer
que este idiota en tu vida
se pueda quedar.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Mojado

Huele a mojado ahí afuera. Algo me recuerda que el verano ya se ha ido, que el otoño llama a mi puerta. 

Se olvidó de tocarte al timbre y en tu habitación todavía brilla el sol.

Piso hojas mojadas nada más salir de mi portal y un charco me habla del frío de mi ausencia. No me falta nadie, ni si quiera tú. 

Me falto yo.

Algunas de mis sudaderas conservan la colonia de la última primavera cuando mi alegría flotaba por encima de todas esas aceras encharcadas y podía permitirme el lujo de bailar con alguna fulana bajo la lluvia. 

Igual es injusto llamarles fulanas por no quedarse, quizá el fulano fui yo. Pero mi corazón está tan poco acostumbrado a esa falta de respeto que a veces ignora lo que provoca.

Que injusticia para aquella que, incluso, se acordó de mi nombre cuando amaneció.


Ha parado de llover afuera, pero sigue oliendo a mojado.

Es lo malo de la lluvia, solo empapa. 

Si fueras nieve...