¿Y qué le vas a decir al mundo?
Que los días de lluvia no salías de casa por miedo a empaparte, que paseabas por la vida tapado hasta las cejas. Y no hablo de jerseys ni chaquetas. Que vivías agazapado por si una racha de viento te empujaba a unos brazos que acabarían doliéndote bien adentro y bien fuerte en tu descuidado vientre.
Dime, ¿qué le vas a decir al mundo?
Dirás que mejor pies de plomo, pasito a pasito, más vale pájaro en mano que ciento volando. ¿Y si el pájaro de tu vida quiere que vueles con él?
Que despegues los pies del maldito suelo.
Que vueles.
Que acaricies las nubes.
Y si te caes, te recompones.
Reseteo emocional y carnal.
Y ahora, ¿qué le vas a decir al mundo?
Corre detrás de unas piernas, da igual que los semáforos estén en rojo. Que te piten, que te atropellen. Serás capaz de esquivarlos a todos. Coge un avión, vete a un portal. Llama al telefonillo y que te llamen loco. O estúpido. Que te llamen lo que haga falta. Pero vive.
Hazte ese favor.
Vuela.
Acaricia las nubes.
Que si te caes, yo estaré aquí.
Y ya nos recompondremos.
jueves, 19 de mayo de 2016
viernes, 6 de mayo de 2016
Conmigo
Me quedo conmigo.
Sí.
Con todo lo que me rodea, con todo lo que me rellena.
Que es mucho.
Y no solo me refiero a lucir "como luce una soga cuando en medio tiene un nudo" que diría Ricardo.
Me quedo con mis aciertos, con mis triunfos, con mis volantazos justo antes de caer por tantos y tantos precipicios. Con mis retiradas a tiempo que no solo fueron victoria sino, sobre todo, salvación. Con mis madrugadas llenas de letras, mías y de otros muchos que también saben llegar. Y mejor. Y más bonito. Con esas canciones que tienen llave visceral. Ustedes saben de qué canciones hablo. Todos, sin excepción, tenemos ese par de canciones grabadas a fuego en cada uno de nuestros cinco sentidos. Da igual cuándo, cómo y con quién las escuches, siempre te trasladarán al lugar y la ocasión que dejaron de ser simples melodías para convertirse en despertadoras emocionales.
Me quedo con mi valor, que no es mucho. Poniéndolo en perspectiva cualquiera es valiente con las manos que a mi me sujetan. Me quedo con ellas sobre todo por la fuerza con la que me dan esos tirones de oreja necesarios para abrir los ojos en el momento adecuado.
Familia, amigos. Para mi son héroes.
Me quedo con mis taras. Abrazo y mimo cada uno de mis defectos. Por ellos yo he aprendido, por ellos yo he crecido.
El no retorno de mi paciencia cuando se pierde. El defensa propia que me acompaña desde la primera vez que vi peligrar mi autoestima. Los tropiezos, las verdades a medias por no hacer daño, o para hacerlo.
A pesar de todo, me quedo conmigo. Sabiendo que volveré a doler. A otras personas. A mi mismo.
Sabiendo que ella es conocedora de por donde estoy resquebrajado y quiere sostenerme mientras soy yo,
y solo yo,
el que se reconstruye.
Sí.
Con todo lo que me rodea, con todo lo que me rellena.
Que es mucho.
Y no solo me refiero a lucir "como luce una soga cuando en medio tiene un nudo" que diría Ricardo.
Me quedo con mis aciertos, con mis triunfos, con mis volantazos justo antes de caer por tantos y tantos precipicios. Con mis retiradas a tiempo que no solo fueron victoria sino, sobre todo, salvación. Con mis madrugadas llenas de letras, mías y de otros muchos que también saben llegar. Y mejor. Y más bonito. Con esas canciones que tienen llave visceral. Ustedes saben de qué canciones hablo. Todos, sin excepción, tenemos ese par de canciones grabadas a fuego en cada uno de nuestros cinco sentidos. Da igual cuándo, cómo y con quién las escuches, siempre te trasladarán al lugar y la ocasión que dejaron de ser simples melodías para convertirse en despertadoras emocionales.
Me quedo con mi valor, que no es mucho. Poniéndolo en perspectiva cualquiera es valiente con las manos que a mi me sujetan. Me quedo con ellas sobre todo por la fuerza con la que me dan esos tirones de oreja necesarios para abrir los ojos en el momento adecuado.
Familia, amigos. Para mi son héroes.
Me quedo con mis taras. Abrazo y mimo cada uno de mis defectos. Por ellos yo he aprendido, por ellos yo he crecido.
El no retorno de mi paciencia cuando se pierde. El defensa propia que me acompaña desde la primera vez que vi peligrar mi autoestima. Los tropiezos, las verdades a medias por no hacer daño, o para hacerlo.
A pesar de todo, me quedo conmigo. Sabiendo que volveré a doler. A otras personas. A mi mismo.
Sabiendo que ella es conocedora de por donde estoy resquebrajado y quiere sostenerme mientras soy yo,
y solo yo,
el que se reconstruye.
domingo, 24 de abril de 2016
Deseo
Hoy soy breve;
he visto una estrella fugaz.
he visto una estrella fugaz.
(Ojalá la vida fuera una calle
repleta de personas como tú).
domingo, 17 de abril de 2016
Ella
Te lo digo.
Esa mujer me pone burro.
Y no son necesarias faldas cortas, ni escotes de vértigo.
Ni espaldas al descubierto.
Ella no necesita nada de eso para volverme loco.
Es solo su forma de hablarme, su manera de escucharme.
Y lo que lee.
Es mujer de intelecto.
Mucho más del que yo pueda llegar, si quiera, a imaginar.
Aprendo de ella hasta viéndola andar y como mira al frente.
Con la seguridad de ser tan fuerte y tan autosuficiente que no me necesita,
ni me necesitará nunca en su vida.
Pero me quiere en ella.
Y te digo algo,
no hay nada más bonito
que te quiera, sobre todo bien,
quien no te necesita.
Porque querer por necesidad es sencillo.
Lo hacemos a diario. Con todo. Todos.
Ahora piensa. Ahí está el error más grande del ser humano.
Querer un corazón porque lo necesitas en tu vida.
¿Y el tuyo?
Ella es mujer de intelecto.
Y sabe que no es mi corazón el que necesita para ser feliz,
porque ya nació con uno bien fuerte.
Ahora lo único que quiere es que le hagan reír.
Y sí, aunque no sé muy bien porqué, me ha elegido a mi.
Esa mujer me pone burro.
Y no son necesarias faldas cortas, ni escotes de vértigo.
Ni espaldas al descubierto.
Ella no necesita nada de eso para volverme loco.
Es solo su forma de hablarme, su manera de escucharme.
Y lo que lee.
Es mujer de intelecto.
Mucho más del que yo pueda llegar, si quiera, a imaginar.
Aprendo de ella hasta viéndola andar y como mira al frente.
Con la seguridad de ser tan fuerte y tan autosuficiente que no me necesita,
ni me necesitará nunca en su vida.
Pero me quiere en ella.
Y te digo algo,
no hay nada más bonito
que te quiera, sobre todo bien,
quien no te necesita.
Porque querer por necesidad es sencillo.
Lo hacemos a diario. Con todo. Todos.
Ahora piensa. Ahí está el error más grande del ser humano.
Querer un corazón porque lo necesitas en tu vida.
¿Y el tuyo?
Ella es mujer de intelecto.
Y sabe que no es mi corazón el que necesita para ser feliz,
porque ya nació con uno bien fuerte.
Ahora lo único que quiere es que le hagan reír.
Y sí, aunque no sé muy bien porqué, me ha elegido a mi.
martes, 5 de abril de 2016
57
Hay cincuenta y siete velas iluminando hoy el jardín de casa.
Felicitando a la estrella más brillante de mi firmamento su cumpleaños.
Cincuenta y siete rosas, sin espinas,
siendo la metáfora más acertada de su belleza.
Cincuenta y siete primaveras llenas de inundaciones,
de terremotos,
de huracanes.
Y en todos fuiste la heroína.
En todos luchaste valiente,
con capa,
sin ella.
Con superpoderes,
sin ellos.
Incluso después de decidir que ya era suficiente luchar con los pies en tierra firme.
Has seguido batallando desde ahí arriba,
amenizando los ratos libres con tus crucigramas
y sopas de letras.
Pero quizá lo más jodido del paso del tiempo,
de que hoy no soples ninguna vela,
de no tener ninguna rosa preparada para que tu puedas oler y disfrutar,
lo más jodido de todo esto
es que ya son más los cumpleaños que tengo que felicitarte mirando a las estrellas
que los que pude hacerlo desde los pies de tu cama.
V.IV.MCMLIX
Felicitando a la estrella más brillante de mi firmamento su cumpleaños.
Cincuenta y siete rosas, sin espinas,
siendo la metáfora más acertada de su belleza.
Cincuenta y siete primaveras llenas de inundaciones,
de terremotos,
de huracanes.
Y en todos fuiste la heroína.
En todos luchaste valiente,
con capa,
sin ella.
Con superpoderes,
sin ellos.
Incluso después de decidir que ya era suficiente luchar con los pies en tierra firme.
Has seguido batallando desde ahí arriba,
amenizando los ratos libres con tus crucigramas
y sopas de letras.
Pero quizá lo más jodido del paso del tiempo,
de que hoy no soples ninguna vela,
de no tener ninguna rosa preparada para que tu puedas oler y disfrutar,
lo más jodido de todo esto
es que ya son más los cumpleaños que tengo que felicitarte mirando a las estrellas
que los que pude hacerlo desde los pies de tu cama.
V.IV.MCMLIX
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