Te diría que vinieras esta noche,
que te pusieras guapa.
Que no emplearas más de cinco minutos en ello,
que la piel libre de teatro es el más bonito de tus trajes.
Te diría que me cogieras la mano,
que no mires al suelo.
Hoy vamos a ser valientes.
Voy a fiarme de ti,
vas a fiarte de mí.
Y las piedras se apartarán de nuestro paseo calmoso sobre la orilla.
Te diría que me besaras esta noche,
como si no hubiesen más noches.
Por si la mañana de mañana deja de ser.
Y a dejar de ser me refiero a que tú no estés.
Te diría que vinieras esta noche,
que me abrazaras fuerte.
Como lo hiciste aquella noche,
que fue esa noche,
justo esa,
en la que uniste todos mis pedazos.
Y me hiciste comprender que yo nunca fui tanto,
tan yo,
hasta que tú brotaste.
Como brotan las flores más bonitas de los jardines;
Eclipsándolo todo.
viernes, 2 de septiembre de 2016
sábado, 20 de agosto de 2016
Oye, me encantas.
Seas como seas,
debes tener fe.
En lo que eres.
Llegará alguien,
un día,
que te diga,
'oye, me encantas'.
O, mejor aún,
te lo hará saber.
Sin decirte ni una sola palabra.
debes tener fe.
En lo que eres.
Llegará alguien,
un día,
que te diga,
'oye, me encantas'.
O, mejor aún,
te lo hará saber.
Sin decirte ni una sola palabra.
martes, 16 de agosto de 2016
Tu verdugo
Llegará un momento en el que el tiempo deje de ser tu aliado
y se convierta en algo más:
en el villano,
en tu enemigo,
en tu verdugo.
Llegará un momento en el que la puerta de tu hogar solo la abrirán tus manos,
y el sofá no abrazará otras pieles.
Y te preguntarás porqué.
Y quizá con el tiempo,
cuando éste sea el villano,
tu enemigo,
tu verdugo,
lo entiendas.
Solo quizá.
Mira que nos ha robado vida ese cabrón.
Porque le has dejado llaves,
tal vez,
a quien no entendía esta cerradura.
Pero, ojalá con el tiempo,
antes de que éste sea el villano,
nuestro enemigo,
nuestro verdugo,
no sea tarde,
y la cambies para siempre.
y se convierta en algo más:
en el villano,
en tu enemigo,
en tu verdugo.
Llegará un momento en el que la puerta de tu hogar solo la abrirán tus manos,
y el sofá no abrazará otras pieles.
Y te preguntarás porqué.
Y quizá con el tiempo,
cuando éste sea el villano,
tu enemigo,
tu verdugo,
lo entiendas.
Solo quizá.
Mira que nos ha robado vida ese cabrón.
Porque le has dejado llaves,
tal vez,
a quien no entendía esta cerradura.
Pero, ojalá con el tiempo,
antes de que éste sea el villano,
nuestro enemigo,
nuestro verdugo,
no sea tarde,
y la cambies para siempre.
lunes, 25 de julio de 2016
Desierto emocional
Sí.
Sí, amor. Ando solo.
O, mejor dicho, ando en soledad. Que parece, pero no. Nunca es lo mismo.
Ando en soledad. Avanzo en soledad. Me quiero en soledad.
Limando asperezas conmigo mismo, con sonrisas selectivas. Por no espantar.
Podando las consecuencias de mis errores.
Aunque aquí hace tiempo que no florece nada.
He dejado de regar. Y el sol castiga.
He dejado de perseguir espejismos en este desierto emocional que se ha convertido el conjunto de huesos, vísceras y trastornos que llevan mi nombre y apellidos.
Sí, amor. Echo de menos tu sudor en mis sábanas.
Pero no a ti.
Nunca más a ti.
Sí, amor. Se puede echar de menos aquello que no quieres de vuelta.
Y sí, (des)amor.
Duele.
Sí, amor. Ando solo.
O, mejor dicho, ando en soledad. Que parece, pero no. Nunca es lo mismo.
Ando en soledad. Avanzo en soledad. Me quiero en soledad.
Limando asperezas conmigo mismo, con sonrisas selectivas. Por no espantar.
Podando las consecuencias de mis errores.
Aunque aquí hace tiempo que no florece nada.
He dejado de regar. Y el sol castiga.
He dejado de perseguir espejismos en este desierto emocional que se ha convertido el conjunto de huesos, vísceras y trastornos que llevan mi nombre y apellidos.
Sí, amor. Echo de menos tu sudor en mis sábanas.
Pero no a ti.
Nunca más a ti.
Sí, amor. Se puede echar de menos aquello que no quieres de vuelta.
Y sí, (des)amor.
Duele.
domingo, 10 de julio de 2016
¿Cuándo?
¿Cuándo acaba todo?
Quiero decir, ¿cuándo nos damos cuenta de que la persona que nos destapa por las noches arrebatándonos ese trocito de sábana(y algo más) ya no es la persona que queremos que nos arrope?
¿Acaso el final de todo llega cuando ya no nos hormiguea el estómago? Cuando comenzamos a sentir esos encuentros como algo mundano, y no como la salvación que supone verla a cinco centímetros de ti.
El silencio ensordecedor en esas cenas, o un paseo donde las manos no palpan piel, sino tecnología.
Ahí es donde debes comenzar a tener miedo.
Miedo, no a que termine esa historia.
Miedo a que esa historia termine contigo.
¿Me entiendes?
Cuando ese miedo aparece nos volvemos fríos, nos parapetamos en una falsa creencia auto-impuesta de que estamos solos porque nadie nos sabe querer.
Nadie. También nos incluye a nosotros.
Porque si hay algo de lo que uno nunca debe de olvidarse es, precisamente, de quererse bien.
De quererse bonito.
De quererse fiel.
Quiero decir, ¿cuándo nos damos cuenta de que la persona que nos destapa por las noches arrebatándonos ese trocito de sábana(y algo más) ya no es la persona que queremos que nos arrope?
¿Acaso el final de todo llega cuando ya no nos hormiguea el estómago? Cuando comenzamos a sentir esos encuentros como algo mundano, y no como la salvación que supone verla a cinco centímetros de ti.
El silencio ensordecedor en esas cenas, o un paseo donde las manos no palpan piel, sino tecnología.
Ahí es donde debes comenzar a tener miedo.
Miedo, no a que termine esa historia.
Miedo a que esa historia termine contigo.
¿Me entiendes?
Cuando ese miedo aparece nos volvemos fríos, nos parapetamos en una falsa creencia auto-impuesta de que estamos solos porque nadie nos sabe querer.
Nadie. También nos incluye a nosotros.
Porque si hay algo de lo que uno nunca debe de olvidarse es, precisamente, de quererse bien.
De quererse bonito.
De quererse fiel.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)