sábado, 4 de febrero de 2017

Fugitivos

La de vueltas que nos ha dado la vida,
mareándonos,
haciéndonos devolver.
Perdiendo fe, ganas y paciencia.

La de vueltas que nos ha dado.

Hasta hoy; poniéndonos frente a frente.

Como si estuviera cansada de haberme mandado mensajes,
enamorándome de un paisaje,
de unas carreteras,
de un volcán,
y de un desayuno.

(Nos podemos enamorar de cualquier cosa)

Y no sé si culparle a ella de querer tus brazos como abrigo.
Quizás al destino por animarte a volar,
o a la suerte por hacerme tropezar con tus caderas.

La de vueltas que nos ha dado la vida,
y nos tiene aquí
fugitivos.

Fugitivos, salvo para los que saben traducir miradas... y suspiros.

viernes, 20 de enero de 2017

Tus Lunares

De pronto el caparazón te quedó pequeño,
asomaste la cabecita,
estiraste las patas
y saliste a andar.

Pasito ligero, firme, sin prisas. 

Solo tú sabías donde querías llegar; no te importaba cuando. 

Me invitaste a ser partícipe de tu camino,
tropezar,
caernos,
levantarnos,
sacudirnos las cicatrices 
y seguir. 

Me dejaste apreciar tu desnudez; en todas sus vertientes.
Te posaste ante a mí sin ropa,
sin miedos,
sin complejos. 

Y, ante eso, uno solo puede observar,
suspirar
y afrontar el reto que supone
el recuento im-posible- de todos tus lunares. 

sábado, 3 de diciembre de 2016

De esos tipos

Yo era de esos tipos que salía corriendo
despavorido,
asustado,
de los que guardaba el coraje para otros asuntos
y me acongojaba frente a unas faldas.

Era de esos que evitaba los escotes,
miraba a los ojos
o a la esquina superior del cuarto
o a las nubes
o a ninguna puta parte.

Yo era de esos tipos.

Hasta que apareció ella.

Y ya no evitaba su escote,
seguía mirando sus ojos,
pero ahora contaba todos sus lunares
y me aprendí la gama de colores
de todos sus sujetadores.

Yo era de esos tipos que echaba a correr,
hasta que apareció ella
y empezamos a conjugar
ese verbo
de una mejor manera.
     la

sábado, 26 de noviembre de 2016

¡AHORA!

Hemos estado tanto tiempo siguiendo reglas, actuando según dictan aquellos que no se enfundan nuestras pieles, que nos hemos olvidado de nosotros mismos. 

De seguir nuestros instintos. 

De saltarnos la vereda.

De atajar. 

Hasta de perdernos. Joder. 

Llevamos mucho tiempo caminando con una cuerda atada a la cintura, para que no nos salgamos del camino establecido. 

De lo que debemos hacer. 
De lo que no. 
Del bien y del mal. 

Llevamos demasiado tiempo imitando las vidas de otros, pudiendo hacer grandísimas cosas por nosotros mismos. 
Y no te hablo de hacer historia y aparecer en los libros;
te hablo de no amedrentarse,
de no acongojarse,
de ahuyentar miedos,
fantasmas,
rencores,
y de arriesgar. 

Sobre todo, arriesgar. 

Rompe las reglas, las directrices.

Y ve a por lo que quieres. (Y mereces)

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Ave Fénix

Ojalá un incendio.
Y, cual Ave Fénix, renacer.
Soplando las cenizas del recuerdo
de aquellos que dejaron de regar.

Ojalá el viento, ayudándonos
a despejar las impurezas de vidas pasadas,
las cicatrices de corazones pasados,
de los abrazos vacíos
y los besos que nunca llegaron.

Desplegar las alas sin miedo con los primeros pasos,
llorar sobre las heridas
de nuestros tropiezos
y curar el rencor.

Ojalá un incendio.
Sacudir el polvo,
echarnos unos cuantos,
y que nunca
te canses
de querer volar.