Permítanme que hoy deje a un lado el mundo que nos rodea,
que lo ignore por una noche,
que lo ponga en mute,
que atenúe las farolas de las calles.
Permítanmelo.
Permítanme que celebre mi vigésima novena vuelta al sol,
que cada vez quema más,
y la herencia materna de esta tez pálida ya le cuesta soportar.
Van apareciendo algunas canas en ese cabello que no cae,
herencia paterna esta vez.
Como la cabezonería, Nullius in verba, que me ha llevado a tantas
y tantas
y tantas hostias.
Permítanme que cierre los ojos,
el puño
y la esperanza.
Veintinueve vueltas al sol, teniendo fe.
En lo que toco,
en lo que veo,
en lo que siento,
en unos ojos,
en una piel.
A pesar de los descosidos, de las grietas y los derrumbes.
Todo siempre vuelve a florecer cuando los humanos lo abandonamos.
Veintinueve vueltas al sol pero, solo en doce, con luz directa.
De esas que te alimenta de día,
sin tener que esperar a la noche,
a oscuras,
a solas,
para que nadie te vea.
Permítanme que llore,
y me riegue.
Veintinueve vueltas al sol.
Permítanme que siga (sobre)viviendo.
martes, 19 de mayo de 2020
miércoles, 18 de marzo de 2020
Pandemia
Hemos crecido esperando que las amenazas vengan del cielo:
meteoritos,
misiles,
bombas nucleares,
huracanes,
tifones.
hemos perdido la referencia
el norte.
Nos creíamos invencibles.
Pero la naturaleza siempre vence.
Hemos cerrado fronteras a quienes huían de la guerra
repudiado a quien cruzaba el mar con la única esperanza de ver tierra
sin la certeza de hacerlo.
Dejándolo todo.
Hemos negado ayuda a quien más lo necesitaba,
creyéndonos más sabios
y más fuertes.
Pero la naturaleza siempre vence.
Y nos ha mandado una amenaza que no esperábamos.
Imperceptible.
Una amenaza que deja en evidencia todas nuestras debilidades
nuestras grietas
nuestras taras.
Una amenaza que las fronteras no frenan.
Ni el odio, ni el racismo, ni la xenofobia.
Una amenaza más letal en aquellos que nos podrían rescatar con su sabiduría.
Una amenaza para que nuestro planeta Tierra respire y se sane.
Se cure.
De la peor pandemia que ha existido sobre su faz.
meteoritos,
misiles,
bombas nucleares,
huracanes,
tifones.
hemos perdido la referencia
el norte.
Nos creíamos invencibles.
Pero la naturaleza siempre vence.
Hemos cerrado fronteras a quienes huían de la guerra
repudiado a quien cruzaba el mar con la única esperanza de ver tierra
sin la certeza de hacerlo.
Dejándolo todo.
Hemos negado ayuda a quien más lo necesitaba,
creyéndonos más sabios
y más fuertes.
Pero la naturaleza siempre vence.
Y nos ha mandado una amenaza que no esperábamos.
Imperceptible.
Una amenaza que deja en evidencia todas nuestras debilidades
nuestras grietas
nuestras taras.
Una amenaza que las fronteras no frenan.
Ni el odio, ni el racismo, ni la xenofobia.
Una amenaza más letal en aquellos que nos podrían rescatar con su sabiduría.
Una amenaza para que nuestro planeta Tierra respire y se sane.
Se cure.
De la peor pandemia que ha existido sobre su faz.
domingo, 16 de febrero de 2020
El dolor
Lo más valioso que tengo es mi dolor.
Así es como podría empezar una conversación, estableciendo una alerta de lo que te vas a encontrar si rebuscas entre todas estas ruinas.
El que avisa...
Todas las cicatrices, las habitaciones abandonadas en los resquicios más profundos de mi alma,
la sangre, los huecos por las balas de despedida.
Cadáveres de ilusiones, de metas fallidas u olvidadas que, para el caso, resultan ser lo mismo.
Te vas a encontrar, aún, heridas abiertas. Supurando emociones que, aunque controladas, siguen brotando, con el riesgo aleatorio de volver al lugar del accidente.
O del crimen.
O del crimen.
Pero aquí me ves, de pie.
Erguido.
Como tantos otros.
No es que yo sea algo exclusivo, pero igual así eres capaz de entenderlo.
Lo más valioso que tenemos es nuestro dolor.
Cómo nos levantamos, nos sacudimos las costras y sacamos la cabeza del derrumbe
'Una flor en medio de un campo en ruinas', dice Elvira.
La capacidad de seguir adelante, cogiendo de la mano al miedo, el temblor y el pulso nervioso cuando debemos saltar y abrir las alas. Sin tenerlas todas con nosotros de que las podamos volver a abrir.
Las cicatrices.
Acariciarlas y ver un flashback de nuestras vidas, ver una mirada orgullosa a pesar del fracaso, del error, de la caída.
Qué orgullosa estaría de ti.
Lo más valioso que tenemos es nuestro dolor.
Y toda la belleza que esconde.
Y toda la belleza que esconde.
sábado, 1 de febrero de 2020
Mudanza
Estoy comenzando otra mudanza y, lejos de estar acostumbrado, vuelvo a recordar el arduo ejercicio de desapego que debemos hacer en momentos así.
La cantidad de sonidos que se quedan en las paredes que ahora abandonas,
el amor y la flor de esa alcoba,
que nunca sabré si podrá descansar del todo.
Los recortes de periódicos que se quedarán guardados en las gavetas
los cuadros con fotos de corazones que ya no están
ni forman parte.
Mi piel también debe dejar aquí heridas,
cicatrices,
miedos
y cargas.
He comenzado otra mudanza
y estoy intentando poner lo más bonitas posibles
las paredes,
que huelan a futuro
sin un pasado que haga de ancla
pero sí de guía.
Hay un alma correteando por estos pasillos
que me recuerda
que por muchas paredes que me vean dormir
solo hay unas
que serán capaces de ayudarme a descansar.
La cantidad de sonidos que se quedan en las paredes que ahora abandonas,
el amor y la flor de esa alcoba,
que nunca sabré si podrá descansar del todo.
Los recortes de periódicos que se quedarán guardados en las gavetas
los cuadros con fotos de corazones que ya no están
ni forman parte.
Mi piel también debe dejar aquí heridas,
cicatrices,
miedos
y cargas.
He comenzado otra mudanza
y estoy intentando poner lo más bonitas posibles
las paredes,
que huelan a futuro
sin un pasado que haga de ancla
pero sí de guía.
Hay un alma correteando por estos pasillos
que me recuerda
que por muchas paredes que me vean dormir
solo hay unas
que serán capaces de ayudarme a descansar.
miércoles, 15 de enero de 2020
Va siendo hora
Creo que ya va siendo hora.
de que te ocupes de ti
y que le den al resto.
De que tu cabeza descanse
que tu alma repose
y tu cuerpo se desintoxique.
Coge un libro
y luego otro
y después otro
inspírate
léete en las líneas de otros corazones
que el sentimiento de ver tus mismas desgracias en otras pieles nos hace sentir
siempre
mejor
por un rato.
(Hasta que nos dure el egoísmo)
Escribe un libro de autoayuda.
No. No des consejos a nadie. Eso no funciona.
Escribe un libro de autoayuda
donde liberes todo lo que tengas
lo que te presiona el pecho
lo que convierte tu lagrimal
en tu torrente incontrolable
cada madrugada
que aunque lo camufles en la ducha
se te ve.
El deshielo no acaba ahí.
Vuelve a escuchar música en silencio
a oscuras
donde nadie sepa encontrare
porque no tendrán valor de ir a buscarte.
Creo que ya va siendo hora
de que dejes de creer que tienes
las mismas vidas que un
gato
y comiences a aprovechar la última bala que te queda.
de que te ocupes de ti
y que le den al resto.
De que tu cabeza descanse
que tu alma repose
y tu cuerpo se desintoxique.
Coge un libro
y luego otro
y después otro
inspírate
léete en las líneas de otros corazones
que el sentimiento de ver tus mismas desgracias en otras pieles nos hace sentir
siempre
mejor
por un rato.
(Hasta que nos dure el egoísmo)
Escribe un libro de autoayuda.
No. No des consejos a nadie. Eso no funciona.
Escribe un libro de autoayuda
donde liberes todo lo que tengas
lo que te presiona el pecho
lo que convierte tu lagrimal
en tu torrente incontrolable
cada madrugada
que aunque lo camufles en la ducha
se te ve.
El deshielo no acaba ahí.
Vuelve a escuchar música en silencio
a oscuras
donde nadie sepa encontrare
porque no tendrán valor de ir a buscarte.
Creo que ya va siendo hora
de que dejes de creer que tienes
las mismas vidas que un
gato
y comiences a aprovechar la última bala que te queda.
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