Probablemente no me parezco en nada al tipo que esperas sentada en la banqueta, bebiendo un martini doble con hielo, ¿me equivoco?. Estás buscando a alguien descarado, seguro de si mismo, que te hable de cosas interesantes, que te haga entender que de las 7 mujeres que están sentadas sin acompañante tú eres en la que él se ha fijado. Buscas ese hombre que te haga sentir como ningún otro en mucho tiempo, ¿11 meses, quizá? Pero eso es lo que buscas. Lo que tú quieres encontrar es algo totalmente distinto. Ni si quiera tú te has dado cuenta que no has apartado la mirada de las otras 5 mujeres que charlan con sus respectivas parejas. Agachas la mirada y le pegas un trago de desesperación a tu martini cada vez que una de ellas recibe una caricia, de esas que sabes que se dan todos los días a la misma, de esas que tanto anhelas. Tampoco caes en la cuenta de que te pides ese martini doble con hielo porque el hombre al que amas te conoció con una copa idéntica en la mano. Y no quieres apartarte de su recuerdo, no del todo.
Y, sobre todo, te resignas a pensar que no existe ese hombre que te haga sentir como él lo hacía. Porque cada sabado vienes y desechas todas las invitaciones porque ninguno encaja. Porque no es eso lo que buscas. Porque lo buscas a él. Buscas sus manos, su espalda, sus labios. Buscas levantarte cada mañana con el mismo y sabes que aqui no lo vas a encontrar.
Pero te acabas de percatar que sin moverte has dado en el clavo. Y que acabas de encontrar al hombre que no esperabas.
martes, 7 de febrero de 2012
miércoles, 1 de febrero de 2012
Culpas
Ya no recuerdo ni tu voz. ¿Será eso un buen o mal síntoma? ¿O será que el paso de los días me ha dado una palmadita en la espalda como diciendo: "No estabas equivocado"?
Lo que yo preciso está fuera del alcance de tus manos. Mis necesidades van más allá de tus curvas y tus ojos de claro iris. Tus metas y las mías difieren tanto que a veces se cruzan para alejarse aún más. Y tú no lo has querido ver, hasta ahora.
Esperé tanto, demasiado, para alejarme que eso dejó "abiertas" las puertas de la suposición y el libre otorgamiento de sentimientos ajenos. Y no, no me alegré por ello, ni lo buscaba. Nunca usé la mentira. No me hizo falta. Siempre fui claro y la única persona que no lo quiso ver fuiste tú. No te culpo, nadie es culpable por luchar. Pero de lo que nunca hay que olvidarse es de que en todo esto éramos dos. Y que no sólo se trata de luchar, de querer, de insistir, de convencer. Es necesario comprender que, a veces, una mano no quiere entrelazar los dedos de otra. Que una boca no quiere rozar otros labios y que un corazón no quiere compañero de habitación... Y tú lo hiciste. Te cegaste en tu lucha olvidándote que la persona que querías se iba desvaneciando poco a poco, al mismo ritmo que se agotaba la paciencia. Y la paciena se agotó, se terminó.
Y ya me voy, porque en lo que he tardado en escribir esto se me ha olvidado, también, el color de tu iris..
sábado, 21 de enero de 2012
Certezas
Es cierto eso de que los mejores poemas de amor se escriben desde lejos, sin conocerlo o después de repudiarlo.
Cierto como que los mejores paisajes se descubren con los ojos cerrados, a dos manos... O con los labios.
Verídico como que los mejores senderos se transitan por tu espalda sin poner un pie en tus lunares.
Verdades hay muchas.
Como que el amor no tiene patrones.
Ni es exclusivo.
No tiene límites, pero tampoco es eterno.
Como que el amor no tiene patrones.
Ni es exclusivo.
No tiene límites, pero tampoco es eterno.
No nos enamoran unos ojos o un cuerpo ni, si quiera, una forma de ser...
Ni, si quiera, SU forma de ser.
Nos enamoramos cuando nos contagia.
Cuando nos contagia valor.
Cuando nos contagia alegría.
Cuando nos contagia locura.
Cuando nos olvidamos, incluso, de quienes somos por un instante.
No dejamos de ser nosotros mismos por cualquiera.
Y es cierto, en muchas noches nos enamoramos momentáneamente y no nos damos cuenta.
Pensamos que el amor surge más allá de la decimoquinta cita cuando no es así. Lo cierto es que somos, todos, más cobardes de lo que creemos...
Porque tambien es verdad que no podemos ir enamorándonos de toda aquella persona que nos hace felices.
Ni, si quiera, SU forma de ser.
Nos enamoramos cuando nos contagia.
Cuando nos contagia valor.
Cuando nos contagia alegría.
Cuando nos contagia locura.
Cuando nos olvidamos, incluso, de quienes somos por un instante.
No dejamos de ser nosotros mismos por cualquiera.
Y es cierto, en muchas noches nos enamoramos momentáneamente y no nos damos cuenta.
Pensamos que el amor surge más allá de la decimoquinta cita cuando no es así. Lo cierto es que somos, todos, más cobardes de lo que creemos...
Porque tambien es verdad que no podemos ir enamorándonos de toda aquella persona que nos hace felices.
Certezas hay unas cuantas.
Que quiero, sin el te, es una de ellas.
Que quiero, sin el te, es una de ellas.
domingo, 1 de enero de 2012
Balances
Llega fin de año y, con él, uno nuevo... Y nos encontramos con la misma historia de siempre: los balances.
Los balances son para aquellos que no saben con lo que quedarse, que sopesan la posibilidad de que los malos recuerdos pisoteen los increibles momentos del año. Los balances son para esos que para compensar una lágrima necesitan mil sonrisas.
También está esa célebre frase, tópico o refrán navideño que reza así: "Año nuevo, vida nueva"... ¿Sabes lo triste que es cambiar de vida cada 365 días? Mejórala o, al menos, inténtalo. No es necesario cambiar de vida, sino modificar la fuerza con la que luchas para alcanzar tus metas.
Déjate de propósitos, de: "este año será el mío".. ¡Los cojones! Deberían serlo todos, del 1 de enero a las 00:01 al 31 de diciembre a las 11:59.
Y es que yo, este año, seguiré siendo el mismo... Pero más fuerte.
martes, 11 de octubre de 2011
Aprendes
Aqui aprendes a no mirar a los lados, a mirar un punto fijo y seguir sin que nadie te interrumpa. Aprendes a esquivar obstáculos y a evadirte en tus pensamientos rodeado de muchísima gente. Comprendes que para echar de menos aquello has tenido que venirte y que, sin esa nostalgia, no te sentirias tan bien contigo mismo. Entiendes lo difícil que es avanzar teniendo esas manos que te ayudan tan lejos... ¡Pero las tienes! Aprendes que por un sendero sólo hay sitio para uno y que, de no acelerar, perderás una oportunidad valiosa para conseguir eso que anhelas. Aprender a vivir aqui es dificil, pero se aprende.. Y luego es mas fácil disfrutar de nuestra tierra.. Mucho más fácil..
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