viernes, 6 de junio de 2014

Jodido

Se me ha metido algo en el ojo,
y no quiere salir.
Parece ser tu reflejo.
Que jodido, 
verte cada día.
Y estar sin ti.

Cambio mis costumbres,
para no estancarme.
Como lo hice contigo.
Te quise, hasta sangrarme.
Y desvariarme.

Como el loco entre rejas,
sin ellas.

Me supera la madrugada
y solo tengo un chute,
guardado está en el cajón.
Sabe agrio, me encoge los hombros
y me está machacando el corazón.

Como lo hiciste tú,
sin martillos.

Se me ha metido algo en el pecho,
y pretende quedarse.
Parece ser odio.
Que jodido,
querer sentir indiferencia.
Y sentirte más a ti.


Hablan de reacciones químicas
sobre los sentimientos,
y qué puñetas sabrán ellos
de como me evaporo, 
cuando pienso en tu sexo.

Se me ha posado alguien en la cama,
y quiere trasnocharme.
Parece tener un nombre.
Que jodido,
mirar su DNI.
Y que no lleve tu apellido.


lunes, 12 de mayo de 2014

Incertidumbre

Aquello fue lo que les hizo quedarse el uno al lado del otro.
La incertidumbre de no saber qué puñetas pasaría el día que ella no sudase esas sábanas. La incertidumbre de no volver a conocer una piel que resbalara como resbalaba la suya por su espalda.
Provocaba nuevas miradas cada mañana, como si no se conociesen, como si cada día tuvieran la necesidad imperiosa de volver a enamorarse.
Como si no se conformasen con conocerse a fondo. Ellos querían olvidarse para recordar cada noche como quererse de verdad.
Sabían que la rutina les iba a hacer daño y que el tiempo nos acomoda en los brazos de alguien provocando que algún día las extremidades, y el corazón, flaqueen.

Y murieron abrazados.

Por la incertidumbre de no pisar el infierno juntos.

viernes, 2 de mayo de 2014

Noches

Esa irónica e incontestable verdad de que la noche despierta muchas más cosas que el resto del día. Esa sensación de que por la noche eres siempre más tú que en cualquier otro momento, el placer de encontrarte a oscuras y sin necesidad de velas ni luz artificial.

Que el sol está de puta madre, pero la noche es otra historia.

Te dan ganas de abrazarte a todos tus recuerdos, incluso los que pinchan. Los que clavan. Los que te sangran. A veces echar alcohol en la herida es la manera más rápida de cerrarla, y más dolorosa.

Por la noche nunca olvidas, ¿o no te pasa que te vienen a la cabeza, o al corazón, cosas que debiste hacer? Está demostrado; la noche es el momento más jodido si quieres olvidar algo.

Y reniega de aconsejar. Cuando te despiertes, el 80% de todos los consejos que sueltes por tu ilusa boca los vas a necesitar. Y te lo adelanto; no tendrás cojones para aplicártelos.

Y se te irá la vida en cada puta madrugada que pases a solas, porque hace demasiadas mañanas que alguien no te da los buenos días. Ni los malos. Ni nada, hace demasiadas mañanas que no te dan nada.

Hay demasiadas noches que echas de menos.

jueves, 24 de abril de 2014

Cuando te marches.

Cuando te marches cierra todo bien. 
Apaga los besos y cierra el corazón con llave. Corre los párpados para que no entre claridad y pueda dormir a gusto. 

Si te marchas, tira la llave al fondo del mar y si usas candado asegúrate que no hay alicates que puedan romperlo. 

Cuando te marches, sube las cortinas de mi esperanza y paga las facturas de las decepciones. No te olvides de llevarte toda tu correspondencia, ya haré leña con mi desasosiego cuando quiera encender la chimenea. 

Cuando te marches, que no se te pase por la cabeza la idea de volver. 

Ni por el corazón. 

Si te marchas y te arrepientes, no seré yo el que te conteste al telefonillo. Ni el que te abra la puerta. 

Ese idiota será otro. 

Si te marchas, te irás de verdad. No quiero que dejes ni un hueco de recuerdo en forma de ropa interior en alguna gaveta de mi armario. 
Si te marchas, te desahuciaré de mi pecho y te cobraré todo el rencor pendiente en forma de olvido permanente. 

Cuando te marches, no te olvides de recoger del suelo mis ganas de seguir queriéndote. 


Las vas a necesitar para el siguiente idiota que quiera abrirte las puertas y encenderte el corazón.

domingo, 20 de abril de 2014

Prosa

Siempre se me dio mal escribir poesía en verso, como olvidar adrede a quien no recordaba ni mi nombre. Siempre se me dio fatal juntar palabras, hacerlas rimar y que sonaran bonito. Como fabricar noches de esas que rebosan los libros de los grandes artistas que crean expectativas tan altas, que es improbable no salir perdiendo.

Siempre me ha costado echarte de más, porque no sé hacer otra cosa que echarte de menos. No me dejas hacer otra cosa que echarnos de menos.

Siempre se me dio fatal bailar pegado a quien miraba para otro lado. Coger de la cintura a quien no quería memorizarse el compás de mis mañanas.
Siempre se me dio mal esperar, sobre todo por aquellos que nunca terminaban de llegar.

Y no hay versos que arreglen la paciencia del corazón roto. No hay versos, ni besos, que curen las heridas que provocaste engañándonos. Engañándote a ti misma.

Por eso elegí la prosa.
Porque siempre se me dio mejor coger carrerilla y hacer las cosas del tirón, sin escalas, sin interrupciones.

Como me pasó contigo, tocar el cielo y hundirme en el fondo del mar. Todo, en el mismo párrafo de mi
vida.