miércoles, 21 de enero de 2015

¿Miedo?

Hay que saber cerrar ventanas,
puertas, 
incluso respiraderos. 
Por eso de que la corriente
entre y te constipe el corazón. 

Hay que deshacerse de abrigos viejos,
raídos,
con agujeros y grietas que permiten
que se cuele el pasado y se nos escape
lo que tenemos entre manos. 

Es bueno aprender a mirar hacia delante,
y si hay miedos,
que sean ellos 
los que huyan de ti. 

domingo, 18 de enero de 2015

Frío

Te escribo desde el frío,
sin mantas,
sin calefacción,
helado por dentro.

Para que te duelan mis palabras,
para que no las quieras abrazar
y que te quemen,
sin rencor.

Por eso uso las madrugadas,
y apago las luces,
el corazón,
la razón
y tus recuerdos,
que un día fueron lo más parecido
al sol.

Te escribo destapado,
con poca ropa.

Desnudo.

Contigo, así era yo.

Y tú, amor, nunca, ni en olas de calor, te quitabas el edredón.

viernes, 16 de enero de 2015

Metáforas

Hace frío afuera, y hay niebla.
El metro está lejos y el cielo parece querer llorar.

¿Cuántas historias empiezan deshaciendo escarcha?


Como una metáfora en imagen de mi pecho. 

Se levanta viento, veo algunas faldas,
no tantos principios como me gustaría, 
y a un niño se les escapa su globo. 

Esta metáfora lleva tu nombre, cariño. 

En la guagua ya no hay abrigos, 
ya no hay peso sobre los hombros, 
ni atascos, 
ni accidentes. 

Cuando haces el kamikaze con tu corazón, el único que acaba besando el asfalto es uno mismo. 
Se escucha música de un poeta con guitarra, 
y se empaña el cristal. 
He cerrado los ojos y le he respirado, 
como si fuera tu cuello,
como respiro cuando no tengo prisa por llegar  
y tú estás encima. 

sábado, 22 de noviembre de 2014

Contratos

Me hablaste de contratos de
permanencia,
que sellan con un beso,
y se te olvidó el detalle,
de que mi vida tiene vacíos legales.

Como el de tu escote cuando te asomas buscándome.

Como el del final de tu espalda
que invita a cometer delitos
y que nos condenen a muerte.

¡Y qué muerte!

Si dejo de respirar cerca de tu trasero...

Me hablaste de contratos,
que se firman con sangre,
esa que sale del pecho
cuando unos besos no llegan.

Te hablé de las cláusulas
y de las mil formas para validarlas.
Como recorrer a besos desde tu cuello
al sur de tu ombligo
y permanecer ahí hasta que tus manos
vengan a rescatarme.


Me viniste con cuentos vitalicios,
como los de las princesas,
que buscan príncipes que nunca llegan.

Y es que,
hace tiempo corazón,
que mi color azul se esfumó.





miércoles, 12 de noviembre de 2014

No me cabes

Y bueno, si, es cierto.
He cogido unos cuantos kilos estos últimos años.
Quizá por eso ya tu abrazo me queda pequeño, corazón.

Por haber engordado de amor propio
mis mañanas
y cenar el optimismo
que a ti siempre te faltó.

Ya no me cabes, amor.

Te quedo grande
y el ticket ya hace tiempo
que caducó.

Busca algún pobre diablo
en el que quepa tu fina cintura
y tus delgadas ambiciones.

Y no vuelvas más por aquí,
mi pecho se reserva el derecho de admisión.


Mi corazón ya no late por el tuyo, 
amor.