miércoles, 2 de junio de 2021
Complejos
jueves, 1 de abril de 2021
Primavera del 59
Con certeza solo sé que transcurría un domingo,
el primero de abril, el tercero de aquella primavera.
Desconozco si llovía,
si al cielo lo cubría una densa calima,
o si el sol abrazaba como luego lo haría ella.
Sé que empezaron a florecer los jardines,
que se llenaron de rosales los parques,
y que la Luna sonreía.
Empezaron a susurrar las estrellas, fijándose en ese corazón de tez pálida que ese domingo nacía.
Siempre la quisieron como compañera,
como para no hacerlo,
sabiendo que su brillo nunca se apagaría.
Se empeño la vida en derrumbarla.
Se empeño el olvido en hacer con ella lo que la marea hace en la orilla,
En
vano.
Con certeza sé que nadie amó a un corazón como el suyo,
ni acarició una piel como la suya,
ni aprendió tanto...
Tantos años,
siendo un recuerdo inmaculado.
Desconozco si alguien logró paliar su ausencia jugando a equivocarse
mucho me temo
que fue un intento fallido
y en su alma perdura el invierno.
Con certeza sé
que aunque ahora el aire es denso, como si una calima perpetua cubriera mi vida,
es su recuerdo el que abraza como lo hace el sol mi tez pálida.
Con certeza sé,
que su herencia siempre fue poder recordar su presencia, aunque se ausencia esté a punto de cumplir la mayoría de edad.
domingo, 14 de marzo de 2021
Mujer de loto
viernes, 25 de diciembre de 2020
Yo, mi, me, conmigo.
Y lo soy, joder.
Unos ochenta kilos, chicha arriba, chicha abajo.
Hablo de mí porque nadie puede hacerlo mejor que yo.
Nadie conoce estas grietas como yo,
ni esta piel,
ni lo que esconde mi mirada.
Nadie conoce mis enfados mejor que yo,
ni cómo entro en cólera,
ni cómo salgo de ella con el iris clave.
Hablo de mí.
Porque hablar de otras almas
en las que no habito
me parece pecar de soberbia
en una sociedad que lo menos que necesita es juzgar al prójimo
martes, 15 de diciembre de 2020
Conquistas
Hacer "todo lo posible" para conquistar a alguien,
a veces,
se convierte en una traición anunciada.
En una mentira.
En una ristra de promesas que no vas a poder cumplir.
Porque esto no va de conquistas, ni de asedios.
Conquistar es una fusión sin pothalas,
dos seres que se reconocen al tacto,
al oído,
al sabor.
Es transitar su cuerpo sin GPS,
y que te de igual perderte.
Nunca te gustaron los rizos, pero jamás te bombeó tanta emoción como cuando te subes en su montaña de risas.
Conquistar no es querer robarle besos,
ni tiempo,
ni vida,
ni el corazón,
es multiplicar el que os queda por dos.
Conquistar su piel no puede significar una guerra,
no debe haber armas,
ni trampas,
ni heridos,
y si hay alguna batalla que sea la de dilucidar quien lleva las riendas esta noche.
Por mí saco la bandera blanca
y dejo que seas tú
la que lleve el compás.